Fernando Savater
Fernando
Fernández-Savater Martín
(San Sebastián, 21 de junio de 1947) es un filósofo, activista y prolífico escritor español. Novelista y autor dramático, destaca en el campo
del ensayo y el artículo periodístico. En 2008 fue galardonado con el Premio Planeta por su novela La hermandad de la buena suerte.
En 2012 se le otorgó el Premio Octavio Paz de Poesía y Ensayo.
Hijo de un notario de San
Sebastián, fue alumno de los marianistas de Aldapeta,[1] [2] y desde niño un voraz lector, sobre todo
de literatura popular e historietas, gusto que nunca perdió y al que le ha
dedicado frecuentemente ensayos. A los trece años su familia se instaló en
Madrid, donde terminó el bachillerato en el Colegio del Pilar.[1] Sintió también afición por el teatro y
estuvo en algunos grupos de aficionados. Estudió Filosofía en la Universidad Complutense de Madrid. Trabajó como profesor ayudante en las facultades de Ciencias Políticas y
de Filosofía de la Universidad Autónoma de Madrid, de donde fue apartado de la docencia en 1971 por razones políticas, y también fue profesor de Ética y Sociología de la UNED. Fue catedrático de Ética en la Universidad
del País Vasco durante
más de una década. En octubre de 2008 se jubiló de su cátedra de Filosofía en
la Universidad Complutense. Colaborador habitual del periódico El País desde su fundación, es codirector junto a
Javier
Pradera de la revista Claves.Ha formado parte de varias agrupaciones comprometidas con la paz y en contra del terrorismo en el País Vasco, como el Movimiento por la Paz y la No Violencia, el Foro de Ermua, y actualmente de ¡Basta Ya!, asociación que recibió del Parlamento Europeo el Premio Sájarov a la defensa de los derechos humanos. También pertenece al partido político Unión Progreso y Democracia.
Su obra, compuesta por medio centenar de obras e innumerables artículos periodísticos, ha sido traducida al inglés, francés, sueco, italiano, portugués, alemán, japonés y danés. Ha obtenido numerosos premios entre los que destacan el Nacional de Ensayo 1982, el Anagrama por Invitación a la ética, el Francisco Cerecedo de periodismo y el Planeta 2008 con La hermandad de la buena suerte (en 1993 había sido finalista de este galardón con su novela epistolar El jardín de las dudas, sobre uno de sus autores preferidos, Voltaire; aquel año el premio se lo llevó Mario Vargas Llosa con Lituma en los Andes).[3] De pensamiento en sus inicios afín al de Friedrich Nietzsche (Panfleto contra el todo), se le debe la traducción y divulgación en el mundo hispánico de la obra de uno de los pensadores más notables del nihilismo contemporáneo, Emil Michel Cioran.
Destaca su interés en acercar la filosofía a los jóvenes, con obras como Ética para Amador, uno de los libros más leídos de filosofía, Política para Amador o Las preguntas de la vida; también defiende la cultura popular por expresar la vitalidad juvenil, desde las novelas de aventuras, los cuentos fantásticos, y los relatos de terror al cómic y los juegos de rol.
Fernando Savater también se ha preocupado por el tema de la educación: en El valor de educar (1997) aborda este tema con analogías y un lenguaje rebuscado, pero que al mismo tiempo lo hace motivador e interesante. Este libro, dirigido especialmente a los maestros de educación básica y educación media de México, fue un encargo de la profesora Elba Esther Gordillo para motivar a los profesores a "hacer del niño una fábrica de conocimientos y no sólo un depósito de basura"[4] y presenta, además del análisis del autor sobre la educación y los diferentes enfoques que esta tiene en México, una importante recopilación de fragmentos escritos por pensadores de todas las épocas sobre la educación
Savater es un autor prolífico, que se define como un "filósofo de compañía", al estilo de los philosophes franceses, no como un Filósofo académico y con mayúscula. Su filosofía es ilustrada y vitalista; su forma de expresión, polémica e iconoclasta; sus opiniones a menudo navegan contra corriente. El estilo agudo, incisivo e irónico de Savater se aprecia de manera evidente en sus artículos periodísticos, el género que más le gusta escribir.
Se confiesa influido por Nietzsche, Cioran y Spinoza, entre otros. En los setenta se le consideró durante mucho tiempo discípulo de Agustín García Calvo, pero a partir de 1981 sus caminos se separan ostensiblemente. Como escribe en su autobiografía Mira por dónde, «fue fundamental en mi devenir intelectual y moral encontrarle, no menos que luego despegarme de él».[5]
Siguiendo a Spinoza, propugna una ética del querer en contraposición a una ética del deber. Los seres humanos buscan de manera natural su propia felicidad y la ética ayuda a clarificar esta voluntad y mostrar las formas de su realización. Por tanto la ética no debe juzgar las acciones por criterios abstractos y ajenos a la felicidad propia.
Su filosofía política ha evolucionado desde el pensamiento libertario, que mantuvo en los setenta al individualismo democrático, socialdemócrata, liberal y universalista de su etapa posterior. El punto de inflexión del Savater joven al maduro puede situarse en La tarea del héroe (1981), donde escribe: "He sido un revolucionario sin ira; espero ser un conservador sin vileza". También ha reflexionado a menudo sobre el papel de las religiones en las sociedades democráticas actuales, propugnando un modelo de sociedad laica en su sentido más amplio, que ayude a afrontar no solo los planteamientos teocráticos, «sino también los sectarismos identitarios de etnicismos, nacionalismos y cualquier otro que pretenda someter los derechos de la ciudadanía abstracta e igualitaria a un determinismo segregacionista».;[6] está reproducido también en la BiblioWeb de sinDominio
Desde coordenadas primero libertarias y luego liberales, se ha opuesto siempre al nacionalismo en general:
El nacionalismo en general es imbecilizador, aunque los hay leves y
graves, los del forofo del alirón y el que se pone el cuchillo en la boca para
matar. Hay gente sin conocimientos históricos, el nacionalismo atonta y algunos
son virulentos. Afortunadamente en Cataluña la situación es diferente a la del
País Vasco, aunque esa minoría es una alarma que nos dice que algo hay que
hacer. El nacionalismo es una inflamación de la nación igual que la apendicitis
es una inflamación del apéndice.
Savater se opone a aquellos partidos que hacen de la exaltación
patriótica su seña principal de identidad. Su evolución ideológica quedó de
manifiesto en la polémica que mantuvo con el también filósofo vasco Javier Sádaba, con quien escribió en los ochenta el libro titulado Euskadi: pensar el
conflicto, a la vez que apoyaba con su firma la legalización de Herri Batasuna. Su evolución ideológica y
filosófica le ha llevado después a posturas claramente antinacionalistas, que
lo han convertido en uno de los referentes para los ciudadanos del País Vasco que se sienten oprimidos por el nacionalismo vasco. Savater
considera la política del PNV y EA excluyente, decimonónica y complaciente con
el terrorismo etarra. Sin renunciar a su condición de vasco, se considera
antinacionalista y rechaza el vasquismo, postura que califica de "amable tontería".7 Es,
asimismo, un activo colaborador de la asociación Ciudadanos de Cataluña.
Solicitó el boicot a las elecciones vascas de 2007 por entender que no
eran limpias ni democráticas, debido a ETA.8 Savater,
defensor de la Constitución Española, del estatuto de Guernica y de la
unidad del Estado, ha expresado en numerosas ocasiones su oposición a todo tipo
de nacionalismos y su deseo de superarlos en
beneficio de un ideal de humanidad universal compartida, traducido en un
organismo gubernamental con autoridad mundial sobre los gobiernos de los
estados nacionales, que sirviese para resolver las disputas y realizar las
labores administrativas de utilidad común.
Ha colaborado activamente con la Plataforma Pro, que nació con el objetivo de
crear un nuevo partido político de carácter nacional capaz de trascender la
tradicional parcelación política izquierdas-derechas.9 Este
partido se creó en septiembre de 2007 con el nombre de Unión, Progreso y Democracia, y Fernando Savater, junto con Rosa Díez, Albert Boadella y Mario Vargas Llosa, fue uno de
los que intervinieron en su presentación.
En junio de 2009 fue el principal impulsor —junto con otros veinte
intelectuales entre los que destacan Carmen Iglesias, Mario Vargas Llosa, Albert Boadella, Álvaro Pombo y Arcadi Espada— del llamado Manifiesto
por la lengua común, en el que se defiende que "los ciudadanos son
quienes tienen derechos lingüísticos y no los territorios ni mucho menos las
lenguas". El Manifiesto reivindica el derecho de los ciudadanos de toda
España a recibir su educación e interactuar con la Administración, tanto
estatal como autonómica, en lengua castellana ("lengua común" de
todos los españoles, según define el manifiesto), cualquiera que sea su lengua materna. Sostiene que los planes de
estudio deben incluir opciones que contemplen las otras lenguas cooficiales
autonómicas, pero nunca como lenguas vehiculares exclusivas, y critica la
situación que, a su juicio, se da en determinadas comunidades autónomas, en las
que el castellano resulta discriminado en la administración pública y los
planes de estudio y se impone a los ciudadanos el uso de las otras lenguas
cooficiales.10
Críticas
Sus críticas al nacionalismo vasco han situado a Savater en medio de
frecuentes polémicas. Fue amenazado de muerte por ETA y vivió protegido por escolta por más de una década hasta finales de
2011.11 Los nacionalistas periféricos, especialmente los vascos, lo
acusan de ser nacionalista del signo contrario, españolista y
centralista.12
Recibió críticas puntuales del Foro de Ermua,13 14 organización
en la que ha participado activamente, por su valoración inicial favorable del diálogo con ETA emprendido por José Luis Rodríguez Zapatero. Más tarde modificó su postura.15 16 Su defensa
del laicismo y la libertad de decisión individual en temas
como el aborto y la eutanasia le ha ganado asimismo algunos detractores.17 El Manifiesto
por la lengua común18 fue recibido
con hostilidad por algunos sectores, que lo consideraron contradictorio y de
claro sesgo españolista. Algunos de sus detractores argumentan que el
Manifiesto pretende consagrar legalmente una discriminación a favor del castellano19 o niegan
que el castellano sea en toda España "la lengua común".20
De igual forma se ha mostrado a favor de la tauromaquia, lo que le ha
valido fuertes criticas.21 22 23
Obras
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- Premio Mariano de Cavia de Periodismo 2012 (diario ABC)
- Premio Internacional de Poesía y Ensayo Octavio Paz 201224
- Premio Primavera de
Novela 2012 por Los invitados de la princesa25
- Premio
ABC Cultural & Ámbito Cultural 2011
- Doctor Honoris Causa de la Universidad
Autónoma de San Luis Potosí (2010)26
- Doctor Honoris Causa por la Universidad de Colima (2010)
- Doctor Honoris Causa por la Universidad
Nacional Autónoma de México (2009)
- Doctor Honoris Causa por la Universidad Simón Bolívar (1998)
- Premio Planeta 2008 por La hermandad
de la buena suerte.
- Premio de la Concordia Fernando Abril Martorell 2000
- Premio Ortega y Gasset de Periodismo 2000
- Premio Sájarov 2000 para el movimiento ¡Basta Ya!, del cual es parte
- Premio Euskadi de Plata 1999 por Las preguntas de la vida.
- Premio Continente de Periodismo 1999
- Premio de la Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico 1998
- Premio Francisco Cerecedo 1997
- Finalista del Premio Planeta 1993 con El jardín de
las dudas
- Premio Ijuve de Medios de Comunicación 1990
- Premio Pablo Iglesias 1989, sección de Ciencias Sociales
- Premio Nacional de Ensayo 1982 por La tarea del héroe
- Premio Anagrama 1982 por Invitación a
la ética
- Premio Mundo de Ensayo 1978 por Panfleto contra todo